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“Hablemos sobre parejas…”

La experiencia clínica nos dice que hay parejas que crecen y progresan, pasando por las diversas fases y ciclos vitales “normales” de la pareja con cierta estabilidad y satisfacción; mientras que hay otras parejas que presentan continuas crisis, idas y venidas, infidelidades,  rupturas y fases de malestar y dolor que terminan acabando con la unión entre las partes.

Teniendo de referencia y como clave en la interacción sana de las parejas, las tres áreas o hitos de los que nos habla Robert Sternberg en su “triángulo del amor”: el compromiso, la intimidad y la pasión, que suponen la base para el establecimiento de un buen vínculo entre dos personas y lo que él considera el “amor consumado o completo”.  Éste a su vez nos va a facilitar el posterior desarrollo y construcción de la “pareja complementaria” que todos deseamos, por medio de aspectos como:

1) cohesión o sentimiento de pertenencia como pareja

2) estabilidad a partir de una continua comunicación profunda dentro de la pareja

3) progreso y capacidad de seguir creciendo y construyendo la pareja que queremos ser

Si hacemos un acercamiento a aquellos aspectos y datos de los casos vistos en consulta y analizados que resultan llamativos y coincidentes por repetirse en más de una ocasión, por ser básicos en el buen y sano funcionamiento de una pareja, o como por el hecho de ser claves y dejar una huella profunda en sus miembros. Podemos exponer los siguientes:

  • La importancia de la “comunicación en la pareja”. La comunicación profunda, desde el afecto, de la expresión de emociones y sentimientos con el otro. El sentir con la otra parte, ser espontáneo, natural, pasional…, el no tener miedos, preocupaciones, malestares o tabúes, hace de una relación de pareja, una relación sana, positiva y segura.
  • Se tiene que destacar también la “confianza y el compromiso” que conlleva el ser pareja. Confianza entre las partes, ya que ella hace que nos sintamos seguros, comprendidos, amados, ayudados… y un largo etcétera. Y el compromiso del uno con el otro, que nos hace tener un proyecto en común por el que luchar y crecer; un rumbo común para seguir estando unidos, llevando el timón entre ambos y haciendo frente a las adversidades que aparezcan en el largo viaje de una pareja.
  • Hay que incidir también en lo importante de una buena “afectividad, intimidad y sexualidad” en la pareja. La expresión de afectos; los tiempos y espacios de intimidad de la pareja; la pasión y la espontaneidad en las relaciones íntimas; el lenguaje del cuerpo, el contacto físico, los abrazos, las caricias…; las relaciones afectivas y sexuales placenteras, etc. son síntoma de una relación de pareja sana y duradera y en el tiempo.
  • Otro aspecto fundamental es el equilibrio que exista entre “espacios comunes o de pareja y espacios individuales o personales”. En muchos de los casos vistos en consulta, se ha observado como ambos espacios tienen que tener su entidad e importancia en la vida de pareja. Para que una pareja sea sana, segura y positiva, ésta tiene que estar equilibrada con respecto a los tiempos y espacios que se dedican tanto a nivel de pareja, con la otra parte: tener relaciones íntimas, salir a cenar o a bailar, viajar, quedar con las familias políticas…; pero también a su vez un espacio personal e individual para cada uno, íntimo, donde puedan desarrollar sus aficiones, quedar con amistades, disfrutar de un deporte, salir con compañeros/as de trabajo, etc.
  • Y por último, un aspecto decisivo en el porvenir de muchas de las parejas que han pasado por la consulta, es el tema de las “infidelidades de pareja”. Es un tema difícil de superar para ellas; muy presente en el miembro de la pareja que la sufre, ya que lo ve con mucho dolor, como un síntoma de malestar, de enfado y rabia hacia su pareja; suele proyectarles al pasado y hacerles vivir ahí sin posibilidad de escape; el sufrimiento vivido es muy grande, ya que se tambalean y pierden la confianza, el compromiso, la intimidad, la afectividad, la sexualidad… aspectos todos ellos vistos anteriormente y destacados por su importancia en una relación de pareja sana. En estos casos es importante que la infidelidad se vea como un síntoma de malestar, de las dificultades y conflictos que tenían en su relación en el pasado, algo no funcionaba en ellos y llevó a que se tomara esa mala decisión. Ello suele provocar mucho dolor, y ese dolor hay que expresarlo, sacarlo del interior de uno mismo, y posteriormente comenzar a comunicarse profundamente, recolocar las historias del pasado… y sobre todo vivir el presente, el “aquí y ahora” y proyectarse hacia el futuro como la pareja que quieren y desean ser.

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