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«Vivo, luego siento»

Quién no ha sentido durante este tiempo en alguna ocasión cierto grado de miedo, tristeza, soledad, angustia, estrés, malestar, nostalgia, fragilidad y un largo etcétera de diferentes y variadas emociones y sentimientos asociados a éstas.

Y es que como seres humanos y como seres emocionales es lo más normal del mundo, así como a lo largo y ancho de todo el mundo. Da igual el lugar del planeta, el clima, las costumbres, la dieta y el tipo de alimentación, el sistema político… todos somos seres sensibles pero también seres “sintientes”[1].

Esta Pandemia Global no ha hecho más que ponernos totalmente en alerta, ha activado nuestro sistema de supervivencia al máximo, ha puesto a funcionar todos nuestros sentidos, pensamientos y emociones a una intensidad y velocidad demasiado altas para lo que estamos acostumbrados en nuestro día a día “normal”. Ya no tenemos una vida tan tranquila y planificada como antes, no hay tantas rutinas diarias (sino que tenemos que crearlas y construirlas nosotros mismos en casa). Surge, también, cierta falta de sensación de control, el aislamiento social, la desorganización de tareas y horarios, la incertidumbre, etc. que pueden llevar asociadas una serie de síntomas psicológicos: estrés, miedo, angustia… y provocar la aparición de algunos trastornos: ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastornos obsesivos compulsivos… como se ha visto en la población general.

No hay que olvidar que, además, nuestras relaciones familiares y sociales se han cortado de forma abrupta durante el confinamiento, lo que ha llevado a tener menos apoyo emocional y afectivo, no hemos tenido esa mano amiga tendida para poder expresar nuestro sufrimiento y malestar cuando más lo hemos necesitado. Y tampoco hemos podido disfrutar del tiempo libre y del ocio (pasear, practicar algún deporte, asistir a actividades culturales: cine, teatros, conciertos…) como estamos acostumbramos, que igualmente nos ayudan a reducir los niveles de ansiedad y a disfrutar en compañía con nuestro grupo de iguales y/o familia, como seres sociales que somos.

Asimismo, sabemos que la ansiedad y el miedo son dos de las emociones básicas del ser humano, las cuales nos han permitido la supervivencia como especie a lo largo de la historia, pero ante situaciones extremas (como la actual pandemia) pueden generar distorsiones que no nos permiten tomar las decisiones más adecuadas a esa situación.

El miedo y la angustia aparecen cuando una persona detecta: 1) que está amenazada o en peligro y 2) que no dispone de los recursos suficientes (del tipo que sean) para afrontar o gestionar una situación.

El sentir miedo y/o ansiedad es un sentimiento adecuado en ciertas situaciones porque nos lleva a huir o defendernos en una situación peligrosa. El problema aparece cuando sentimos miedo y ansiedad de manera desproporcionada en relación con la situación de peligro. Los efectos de este desequilibrio se manifiestan en hábitos de nuestra vida cotidiana (insomnio, falta de atención, dificultad de razonamiento, pérdida de autocontrol, dolor de cabeza, opresión en el pecho…). Una estrategia útil para gestionar el miedo es aceptarlo como parte normal de la situación, es decir, darse permiso y no estar constantemente intentando suprimirlo de nuestra mente.

Existen diversas herramientas y estrategias específicas para controlar el nivel de activación fisiológica que provocan el miedo y la ansiedad. Algunas de ellas pueden ser por ejemplo: la respiración diafragmática o profunda; la relajación muscular progresiva de Jacobson; la práctica de la meditación, del Yoga o del Mindfulness o Atención Plena.

Finalmente, si la situación es difícil de afrontar para la persona o se le complica de más por diversas razones o circunstancias personales y/o vitales, no hay mejor manera de actuar que asistir a psicoterapia con un profesional de la salud mental, ya sea de manera online o presencial.

[1] La Sintiencia es la capacidad de sentir, percibir o experimentar subjetivamente. Los filósofos del siglo XVIII utilizaron el concepto para distinguir la capacidad de pensar de la capacidad de sentir. En la filosofía occidental moderna, la sintiencia es la capacidad de experimentar sensaciones. Wikipedia

F. Hugo Lara Roca
Psicólogo M-22645
Terapeuta Sistémico Familiar y
Terapeuta Gestalt

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