¿Qué es la Terapia Gestalt?

Encuadrada en el movimiento de la «Psicología Humanista», la Terapia Gestalt comparte con dicho movimiento la visión esperanzada del ser humano que tiende a su autorrealización, no como individuo patologizado sino con recursos saludables para su desarrollo óptimo en el «aquí y ahora»: un tiempo presente y puntual despojado de absolutos e inmerso en una situación interrelacional con los otros y con el mundo.

Existen tres ejes o niveles en la Terapia Gestalt, interconectados entre sí, y que además representan tres saberes y maneras de querer de los que hablaba Claudio Naranjo (Valparaíso, Chile, 24 de noviembre de 1932 – Berkeley, California, 12 de julio de 2019):

1) El cuerpo y las sensaciones corporales: el saber o querer corporal e interno.

2) La mente y el pensamiento: el saber o querer mental.

3) Las emociones y el corazón: el saber o querer del sentir o emocional.

Y se puede añadir un , el componente Espiritual que conecta a los otros tres ejes y que tiene su base en el Zen y en la meditación.

Se deben de integrar los tres niveles, profundizar en ellos, ahí radica la dificultad. Lo difícil de “SER”, de integrar estos tres aspectos y de llegar a ser una “persona íntegra”.

La Terapia Gestalt es también conocida como la terapia de la concentración, la terapia del darse cuenta («awareness»), la terapia del «aquí y ahora». Otro nombre que se le da es la “terapia del percatarse” (“me estoy percatando de algo…”). Con ella la persona se torna más consciente, ponemos luz a aspectos propios que no teníamos presentes. Es la llamada terapia del “conócete a ti mismo” o del “autoconocimiento”.

Con la Terapia Gestalt podemos «darnos cuenta» de tres zonas:
1- Zona externa: entra por los sentidos, son nuestras sensaciones corporales y nuestro cuerpo.
2- Zona media: son el pensamiento y la «fantasía», que es dónde se aloja nuestra «parte neurótica».
3- Zona interna: representada por las emociones y los sentimientos.

La Terapia Gestalt, más que una «teoría de la psiquis”, es un eficaz abordaje terapéutico y una filosofía de vida que prima la conciencia («awareness o darse cuenta»), la propia responsabilidad de los procesos en curso y la fe en la sabiduría intrínseca del organismo (la persona total que somos) para autorregularse de forma adecuada con un medio cambiante.

Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos… y requiere del terapeuta un uso de sí como instrumento (emocional, corporal e intelectual) que transmita una determinada actitud vital en vez de practicar únicamente una técnica útil contra la “neurosis”.